Origenes
La fundación de CASM
se remonta al año 1983 en el seno de la Iglesia Evangélica Menonita Hondureña, como una
iniciativa para brindar apoyo a refugiados salvadoreños, nicaragüenses y hondureños
desplazados por conflictos armados en estos países. Posteriormente apoyó a comunidades
marginadas en proyectos de cultivo de granos básicos, vivienda, agua potable y asistencia
crediticia.
Tres años después de
su fundación, en 1986, CASM se abre paso con proyectos de capacitación, vivienda,
agua potable, asistencia técnica y crediticia en varias zonas rurales del occidente y
oriente del país. Durante este proceso priorizó el apoyo en el tema de organización
comunitaria, con el propósito de fortalecer las capacidades en cuanto al logro de una
visión integral de desarrollo por parte de la población atendida.
Sin embargo, para 1996 y con las múltiples
experiencias adquiridas, CASM enfila sus pasos al fomento del desarrollo con un
enfoque hacia la autogestión de las organizaciones comunitarias con énfasis en los
principios de solidaridad y participación. Esto marcaría un hecho histórico porque
permite una proyección sostenible en aquellos sectores excluidos y vulnerables del país.
En 1998, año que no se puede olvidar la
presencia del huracán Mitch en Honduras. CASM cambia coyunturalmente su oferta de
servicios y opta por la atención a más de 20 mil familias a quienes se les brindó
asistencia inmediata con víveres, rehabilitación de cultivos, proyectos de desarrollo
empresarial y de vivienda.
En el nuevo milenium CASM
retoma su visión de desarrollo enfocando su accionar en el desarrollo local en más de 20
municipios insertados en seis departamentos del país. Trabajo que se consolida en la
elaboración de su Plan Estratégico Institucional del 2005-2010.
Visión
Actores sociales
participando activamente y con capacidades para implementar procesos de desarrollo humano
sostenibles a nivel local/municipal y regional.
Misión
Contribuir
a fortalecer el tejido socio-institucional a nivel local/municipal y regional, mediante
estrategias y procesos participativos que generen capacidades de gestión, concertación y
articulación de los diferentes actores para un desarrollo humano sostenible.
Gran Desafío de CASM
El contexto socioeconómico
y político del país plantea a CASM un gran desafió: apoyar el
fortalecimiento de la democracia en todos sus ámbitos como condición estructural para el
combate a la pobreza y el desarrollo humano sostenible.
Este gran
desafió trae consigo algunos retos: trascender de lo local a lo municipal-regional,
desarrollar procesos de concertación entre gobiernos locales y sociedad civil,
promoviendo una cultura más democrática, promover la autogestión comunitaria y el
desarrollo de capacidades en la población para formulación y gestión de proyectos.
Principios y Valores 
Fe en Dios
Amor al prójimo
Justicia
Paz y no violencia
Solidaridad
Vocación de servicio
Respeto
Equidad
Honestidad
Filosofia
En CASM
estamos convencidos que Dios es el centro del universo y la familia la unidad fundamental
de la sociedad. Bajo este concepto cristiano, de tradición anabautista-menonita, basados
en la paz, justicia, no violencia y solidaridad, es que como institución, creemos que
todas las familias tienen derecho a la integración social, a la utilización y uso
racional de los recursos a tener mas oportunidades, mayor capacidad de gestión,
negociación, a fin de que puedan obtener mayor participación en los sectores sociales,
económicos, políticos, culturales, espirituales para alcanzar mayor bienestar, mejorar
la calidad y estilo de vida. |